Hay sesiones que nacen simplemente del deseo de tener fotografías, y otras que tienen un significado mucho más profundo. La sesión de la Cami fue una de esas. Un espacio que decidió regalarse a sí misma en medio de un período difícil, como una forma de reconectar, sanar y volver a verse con cariño.
Realizarla en su propia casa hizo que todo fluyera de manera muy natural. Estaba en su lugar seguro, cómoda y tranquila, sin miradas ajenas ni presiones, pudiendo mostrarse tal como es. Además, ya nos conocíamos de antes, por lo que la confianza estuvo presente desde el primer minuto, permitiéndonos crear imágenes honestas, íntimas y muy personales.
Entre conversaciones, risas y momentos de calma, también nos acompañó su gato, que no solo fue parte de la historia, sino que nos regaló algunas de las fotografías más espontáneas y creativas de la sesión.
Una tarde sencilla, auténtica y llena de significado. Porque a veces las fotografías no son solo un recuerdo, sino también una forma de volver a encontrarse con uno mismo.