Soy el Edu

Esposo de una mujer maravillosa y padre de dos hijos que son unos verdaderos locos exquisitos. Gran parte de lo que hoy considero importante en la vida lo he aprendido junto a ellos: la presencia, la paciencia, la alegría de las cosas simples y el valor de los momentos compartidos.

De profesión soy kinesiólogo, un trabajo que disfruto profundamente porque me permite acompañar a las personas en su proceso de recuperación y conocer las historias que hay detrás de cada una de ellas.

La fotografía apareció como una extensión natural de esa forma de ver la vida.

Encontré en ella una manera de conservar lo que más me importa: las personas, sus relaciones y esos momentos que, con el paso del tiempo, adquieren un significado aún mayor.

Quizás por eso mi forma de fotografiar está menos enfocada en las poses y más en las personas.

Estoy convencido de que son esas fotografías las que nos permiten volver a sentir y revivir lo que realmente importó, ya sea en 5, 15 o 30 años más.

Estar presente.
De verdad.

Home, sweet home