El cóctel suele ser uno de los momentos donde el matrimonio comienza a soltarse de verdad. Después de la ceremonia aparecen los abrazos largos, las conversaciones cruzadas, las risas, las lágrimas y todos esos encuentros que muchas veces ocurren solo ese día.
Es un momento muy espontáneo, lleno de movimiento y emociones reales, donde muchas veces aparecen algunas de las fotografías más naturales de toda la jornada.