La ceremonia es probablemente el momento donde más emociones se concentran en un mismo lugar. Nervios, miradas, lágrimas, sonrisas y pequeños gestos comienzan a aparecer de manera muy natural mientras la historia avanza frente a quienes los acompañan.
Más allá del protocolo, es un espacio lleno de emoción real, donde muchas veces ocurren algunos de los recuerdos más significativos del matrimonio.